Tras el empate de ayer del Barcelona y la victoria del Madrid del sábado, los blancos vuelven a situarse a una distancia de cinco puntos de los culés. Cinco puntos cuando quedan por disputarse treinta. Las matemáticas indican aún que la remontada es posible, la realidad dice que no. Al Madrid le queda por visitar los campos mas difíciles y tiene que recibir al Barcelona en casa, mientras que el Barça solo le queda visitar el Madrigal y el Bernabéu. Los blancos tendrían que ganarlo todo y los blaugrana perder dos partidos o perder uno y empatar dos, es decir, misión prácticamente imposible.
A pesar de todo, en el madridismo se respira optimismo. Benzema ha salido de su letargo y vuelve a parecerse al delantero que triunfó en Lyon, mientras que Cristiano volverá al once en el partido de Champions, un partido el del miércoles que marcará el devenir del Madrid en esta temporada. Si se gana, se rompe la barrera psicológica de octavos de final y la moral se dispararía, pero si se pierde, el Madrid y el madridismo no podrían recuperarse de un golpe de semejante calibre. Partido vital.
El Barça, por su parte, no pierde la tranquilidad. Ve acercarse a los blancos por el retrovisor, pero confiados en su gran juego y enorme calidad no ven peligrar en ningún momento el título liguero, y no es para menos. Para mas inri, ya se encuentran clasificados para los cuartos de la champions y son favoritos para llevarse la copa del Rey por mucho que el Madrid sea su rival. Y tienen a Leo Messi. Juegue bien o juegue mal el Barça, aparece el argentino para marcar la diferencia, todo un seguro.
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