El que necesitaba marcar y ganar para llegar a la final era el Sevilla, pero parecía todo lo contrario tras su salida contemplativa y conservadora. Era el Madrid el que más llegaba con combinaciones rápidas y al primer toque, pero le fallaba lo que otras veces le sobra, definición. Benzema mandó fuera un remate a puerta vacía y Cristiano no supo culminar un mano a mano con Javi Varas. Curioso el partido de Cristiano y de Benzema. El francés erró en todas las oportunidades de cara al gol que tuvo, pero hizo un partido enorme de movimientos, desmarques, pases y combinaciones. Por su parte, Cristiano falló en todo lo que hizo. Chupón y obcecado con el gol, falló en todos los pases que intentaba y se desentendió en la recuperación de los balones que le robaron, que fueron muchos. Actitud pésima.
No faltó tampoco la ración habitual de polémica durante la primera parte. Al cuarto de hora se anuló un gol espectacular a Negredo por fuera de juego. Viendo las dos repeticiones mas cercanas de la imagen, no queda clara la posición del jugador vallecano. En una parece posición legal, y en la otra fuera de juego. A partir de ese momento y hasta el descanso, se vio a un Sevilla mas cómodo sobre el terreno de juego. Mucho tuvo que ver en eso el marcaje de Kanouté sobre Xabi Alonso, pero aún así, el Madrid llegaba con más peligro a la puerta andaluza.
La segunda parte no sufrió cambio de guión alguno. Mucha lucha en el centro del campo. Zokora y Romaric dieron buena cuenta de Khedira mientras Kanouté seguía tapando a Xabi Alonso. Mientras, Rakitic intentaba organizar el juego sevillano y a la vez intentaba contactar con Negredo, ya que Jesús Navas andaba desaparecido. El Madrid continuaba llegando con peligro y Benzema seguía desaprovechando oportunidades al igual que Cristiano fallaba en cada pase que intentaba. A falta de veinte minutos, el Sevilla no tuvo mas opción que buscar el gol para forzar la prórroga, y para ello Manzano dio entrada a Luis Fabiano. Buscar el gol, conlleva contraer riesgos, y el Sevilla los sufrió.
Khedira se disfrazó de Xabi Alonso por un segundo para meter un pase entre líneas a su compatriota Mesut Özil, quién con una tranquilidad y una elegancia pasmosa, deja sentado a Javi Varas y empuja el balón al fondo del marco dejando la eliminatoria sentenciada. No me canso de destacar el papel de Özil en este Madrid. Muchas veces se encuentra ensombrecido por la figura de Cristiano, pero a diferencia del portugués, Mesut juega y hace jugar mejor a los demás. Después del gol, Mourinho dio entrada a Granero, Adebayor y Lass, siendo éstos dos últimos los artífices del segundo tanto, centro de Lass con la izquierda que controla con el pecho el togolés y que acaba fusilando la meta andaluza. 2-0 y final feliz para el madridismo
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